
Los océanos del mundo están experimentando una profunda transformación, impulsada por un imperativo global de sostenibilidad y rápidos avances tecnológicos. Las profesiones marítimas se encuentran en un momento crucial, enfrentando requisitos de cualificación en constante evolución y oportunidades innovadoras. Para nosotros, comprender estos cambios es fundamental.
Los océanos se han convertido en uno de los sectores más dinámicos y de más rápido crecimiento de la economía global. En las últimas tres décadas, las industrias relacionadas con el mar se han expandido a más del doble de la tasa de la economía mundial en su conjunto. En 2023, el comercio marítimo de bienes había alcanzado casi $900 mil millones, con servicios relacionados con el océano superando los $1.3 billones. Para las naciones costeras e insulares, estas actividades no son solo un poderoso motor de crecimiento, sino también una fuente vital de sustento y empleo.
La pesca sigue siendo una piedra angular de este sistema, ya que sustenta los ingresos de aproximadamente 600 millones de personas, muchas de ellas en regiones en desarrollo. En particular, el comercio Sur-Sur es cada vez más significativo: en solo dos años, las exportaciones de pescado fresco aumentaron en más del 40% y las de pescado procesado en casi un 90%. Más allá de la pesca, el océano tiene un inmenso potencial sin explotar. Un gran número de especies marinas aún no se han catalogado, y campos como la biotecnología marina están avanzando rápidamente. Este mercado, valorado en $4.2 mil millones en 2023, se proyecta que crecerá hasta los $6.4 mil millones para este año, 2025, impulsado por la demanda de mariscos sostenibles, productos sanitarios innovadores y materiales de base biológica.
A pesar de estos avances, el futuro del sector es precario. Se enfrenta a crecientes riesgos debido al aumento de las temperaturas del mar, las prácticas de pesca destructivas, la contaminación generalizada, la inversión insuficiente y la gobernanza fragmentada. Sin una acción urgente y coordinada, la promesa de la Economía Azul podría verse socavada de forma irrevocable.
Desafíos estructurales
Varios problemas sistémicos continúan obstaculizando la transición a una economía oceánica sostenible, lo que exige una respuesta estratégica e intersectorial.
Presiones climáticas
Las temperaturas globales alcanzaron niveles sin precedentes en 2024, superando el umbral de calentamiento y desencadenando una importante alteración ecológica. Las aguas más cálidas están alterando los hábitats, disminuyendo las poblaciones de peces y poniendo en peligro la seguridad alimentaria en las regiones costeras. La industria naviera, que representa casi el 3% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, se enfrenta a un costoso y complejo proceso de descarbonización. El progreso sigue siendo lento debido al alto coste de los combustibles más limpios, la falta de una infraestructura portuaria adecuada y una débil coordinación internacional.
1. Brechas de información y barreras comerciales
La falta de datos sólidos sigue socavando la eficacia de la formulación de políticas. Se estima que la economía oceánica contribuye alrededor del 11% de las emisiones globales de carbono, pero no existen cifras fiables que abarquen todos los sectores. Por ejemplo, el turismo contribuye aproximadamente con el 4% de las emisiones globales, pero la presentación de informes sigue siendo irregular. Las restricciones comerciales también frenan el crecimiento: los países en desarrollo aplican un arancel promedio del 14% a los productos pesqueros, en comparación con sólo el 3% en las economías de altos ingresos, lo que limita gravemente las oportunidades de intercambio Sur-Sur.
2. Déficits de financiación y subvenciones perjudiciales
La inversión en la sostenibilidad de los océanos está muy por debajo de lo que se requiere. En 2022, se canalizaron menos de $3 mil millones al sector en todo el mundo, una cantidad insignificante en comparación con los $175 mil millones que se necesitan anualmente para lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible 14 sobre la vida submarina. En marcado contraste, el sector pesquero mundial sigue recibiendo un estimado de $22 mil millones en subvenciones que incentivan activamente la sobrepesca y el agotamiento de los recursos.
3. Acciones estratégicas para una transición sostenible
Transformar estos desafíos en oportunidades requiere nuevos modelos de colaboración internacional. El proyecto Blue Economy Labs, por ejemplo, aborda esta necesidad desarrollando habilidades y formación para las industrias marinas sostenibles y el empleo verde. En asociación con instituciones alemanas y españolas, el proyecto está mejorando la formación profesional en Colombia y Chile para que las habilidades de la mano de obra se adapten mejor a las necesidades del mercado laboral, lo que ayuda a construir economías locales más fuertes. Esta iniciativa está integrada en la estrategia de Economía Azul de la UE, el Decenio de las Ciencias Oceánicas de la UNESCO y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (en particular los ODS 8, 14 y 5), buscando fomentar una transición hacia una economía oceánica más justa y ecológica que cree empleos mientras protege los ecosistemas.
Para que este potencial se convierta en una realidad, son esenciales cinco áreas de acción:
- Integrar los sectores marinos en las estrategias nacionales de clima y biodiversidad.
- Adoptar un tratado global jurídicamente vinculante sobre los residuos plásticos.
- Reducir los aranceles y otras barreras comerciales para fortalecer la cooperación Sur-Sur.
- Expandir y estandarizar los datos sobre las emisiones, la inversión y el comercio de los océanos.
- Eliminar las subvenciones destructivas y desbloquear una mayor financiación para las empresas sostenibles.
El futuro de las economías oceánicas dependerá de una planificación proactiva, la cooperación transfronteriza y la inversión estratégica en las habilidades necesarias para afrontar estos nuevos desafíos. Si se logra, la Economía Azul puede servir como piedra angular de la prosperidad sostenible durante las próximas décadas.
Authorship: Izan Coronciuc